Actuemos sobre la desconfianza

Chile ostenta records poco edificantes en el tema de la confianza.

Las encuestas, estudios y diversas publicaciones muestran un panorama deprimente en este sentido.

Partiendo por la confianza entre las personas que es casi cercana a cero.

Chile tiene el más bajo nivel de confianza entre las personas, sólo el 13% , entre los países OCDE, cifras del 2011.

Desde hace muchos años también las empresas y los empresarios se suman a una larga lista en los que la comunidad desconfía.

Aparentemente la desconfianza aumenta cuando se trata de las empresas . A pesar de que ha habido pocos casos de empresas que no se comportan bien , éstos afectan a todas por igual.

Las empresas esencialmente están en los negocios para hacer mas buenos negocios que reporten a los accionistas y algunas se conducen más allá de su foco del exclusivo interés comercial, mejorando el entorno donde éstas operan. Esas compañías entienden su sentido social y transformador.

Pero a pesar de esos esfuerzos la confianza sigue a la baja. Muchos grupos de interés de esas empresas ven estas acciones como un lavado de imagen social o ambiental. La denominada “licencia social” está desprestigiada producto de su cariz transaccional. En esa mecánica la empresa siempre pierde y es mirada más como una caja de recursos a disposición de los grupos de presión más vociferantes.

Aquellas empresas que venden productos o servicios pueden ser castigadas comercialmente. Se deja de comprar si sufro un engaño o la compañía fue poca transparente.

Esta desconfianza ciudadana crece aún más cuando se trata del mundo industrial, donde hoy está congelados miles de millones de dólares en el país. Hay varias razones para esto.

La primera es porque la empresa entiende poco al entorno social donde están instaladas y su relacionamiento social es entonces errado. Muchas acciones de voluntarismo empresarial . Prima aquí una filantropía sin foco. Iniciativas de las compañías que no están alineadas ni con el corazón de su negocio, ni con el corazón de la gente que rodea a la compañía.

Una segunda causa tiene que ver con la asimetría de la información que perciben sus grupos de interés y la opinión pública en general. La empresa sabe mucho de lo que hace, pero los otros saben poco. Conozco poco, creo poco, finalmente no confió.

Entonces crecen los prejuicios, los estereotipos. Se cree entonces que la empresa es un peligro para el medio ambiente , realiza actividades riesgosas para la seguridad de la gente o no es un aporte a la comuna donde se encuentra.

La comunidad cristaliza su creencia que las empresas lucran a costa de ellos, en un especie de dumping social.

Esta es parte de la explicación de los grandes escollos que tienen muchas empresas, especialmente las de carácter industrial, minería, eléctricas, celulosa, pesca.

¿ Y las empresas cómo conquistan la confianza con su entorno social ¿

Algunas pistas y por supuesto no son las únicas.

Conocer de verdad al otro es un imperativo de las empresas en esta tarea de recuperar la confianza social.. No sólo a mis trabajadores, sino a los que rodean a mi empresa. Saber profundamente del otro y que ellos me conozcan también en la misma medida va abriendo pasos a confiar. Conocer y ponerse en los zapatos del otro.

Estudiar con real interés el contexto donde se encuentran las compañías es imprescindible para entender el entorno social. Su historia, las relaciones humanas, las redes sociales, permite no equivocarse en los diagnósticos y en la planificación de una relación estable con los grupos de interés.

Quebrar la asimetría de la información. Es una queja recurrente del entorno social, que manifiesta saber muy poco del funcionamiento de la empresa. Hay que terminar con la sensación de “caja negra”.

Mostrar lo bueno y lo malo, lo que no resultó a la comunidad. Este proceso humaniza la empresa ante sus vecinos.

Por supuesto no todo es responsabilidad de las compañías. También la comunidad tiene que hacer lo suyo. Prepararse para conversar informados . Con altura de miras y respetar las opiniones divergentes . El entorno social tiene que manifestar un genuino interés de que las empresas son necesarias y que es responsabilidad de todos hacerlas virtuosas.

El papel del Estado da para otra extensa columna.

Generemos una nueva mirada para crecer equilibradamente.

Flavio Angelini Macrobio